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Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

Extracto de un poema de Alejandra Martinez de Miguel, a la que admiro:

“Yo soy la mujer de los vestidos con toda la espalda al aire, a la que acusan, a la que insultan, a la que tienen que acompañar a casa, a la que juzgan. Me presento: Yo soy la promiscua, la exibicionista, la que lo iba buscando, la que rompió a llorar, la histérica de libro. Soy tu hija, soy tu hermana, soy la mujer que parirá a tu niñ@, la mujer que cambiará la educación. Yo soy la promiscua y seguiré siéndolo siempre y cuando vosotros seáis los retrógrados.

Es un poema que refleja mi día a día, el tuyo y el de muchas mujeres infravaloradas. No todo es asesinato, también es ignoración, culpabilización, humor sexista, desvalorización, control, también es que ser “la polla” sea algo positivo y un “coñazo” algo negativo.

También es eso, es que me dijeran que mis mallas no son educativas para los niños pequeños en aquel campamento, que me pidieran que me pusiera pantalones anchos. Es justo eso, lo que hace que luego esos mismos críos sientan poder para violar, para tener un sueldo más alto, para ser más, porque no conciben el cuerpo como lo más natural y normal del ser humano, no contemplan que mi culo es igual que el suyo, lo que pasa es que si yo hago un calvo me tachan de guarra, no de graciosa. Cultura hueca. Mi cuerpo, mi manera de consumir.

Fuimos niñas rodeadas de cuentos de princesas, de una sirenita que dejó su vida y hasta cedió su voz por ir detrás de un hombre, de una tal Blanca Nieves a la que nadie le preguntó cómo se sentía trabajando para 7 hombres, de una Bella Durmiente que fue rescatada por un hombre, de Odette la princesa cisne a la que también la salva un amor, un beso, el de un hombre, de Rapunzel, encerrada por guapa, o de Fiona, encerrada por fea, ¿qué hubiera pasado si la Bestia no hubiera tenido retenida a la Bella? ¿Se hubiera enamorado igual? Son cuentos donde tu suerte no reside en ser mujer, donde tu misión es encontrar un príncipe azul que te salve de la vida.

Con esos referentes durante la niñez es normal que tengamos una necesidad de salvación, la ayuda de un hombre está genial, no me malinterpreteis, pero en una vida propia y no solo por ser hombres y no obligatoriamente y no como si no tuviéramos capacidad.
Estamos a tiempo, un tiempo del que no disfrutaron nuestr@s antepasad@s. Luchemos por tener la igualdad que nunca tuvieron nuestras abuelas, por honrarlas y porque nunca nadie vuelva a sentir miedo al perseguir sus objetivos.

Tejamos todos juntos un mundo nuevo, donde los cosméticos sean una opción y no una imposición, donde los puños cerrados solo se vean alzados en las calles de la mano de una voz luchadora y donde no enseñemos a los niños a sentirse ofendidos cuando una chica les meta un gol porque luego no aceptarán que su jefe no tiene pene.

He aprendido que las únicas guerras ganadas son en las que ganan todos. Así que guarda tu metralleta, porque no se necesitan armas sino almas, unidas, cueste lo que cueste. No es magia morada que sale de mi boca, entiéndeme, es la fuerza de millones de mujeres a las que no las dejaron usar su voz. Y no, hoy no, hoy no me pienso quedar afónica.
Por ti abuela, juro que no me conformaré. Algún día sola, de noche, en la calle, mirando al cielo y brillando bajo la luna, estaré bien.

– Violeta Gómez (Redactora de Imperfectus)

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